Esta Colombia inexplicable que me llena de tristeza


Por Harold Segura (Octubre 2 de 2016)

6.431.376 colombianos y colombianas dijeron NO al plebiscito que preguntaba por el apoyo al acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de la paz en mi país. El NO ganó por una diferencia de 53.894 votos (habiéndose escrutado el 99.98% de mesas): 50.21% a favor del NO, contra 49.78% a favor del SI.

No estoy dentro de los votantes que dijeron NO. Yo creí que el acuerdo logrado entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC, aunque imperfecto, contenía los arreglos necesarios para que terminara el conflicto armado y soñáramos desde ya con la posibilidad de terminar esta guerra que nos ha carcomido por 52 años; una guerra que ha dejado a su paso una estela de 7.620.114 víctimas (según el Registro único de Víctimas), 6.414.700 personas desplazadas de su lugar de origen por la violencia, más de 218.000 víctimas fatales y 21.000 personas secuestradas.

Todos somos sembradores


El sembrador salió a sembrar su semilla…”- Lucas 8.5 -
Para tener cosecha en el futuro uno debe sembrar en el presente sabiendo que esto es directamente proporcional y que para cosechar primero hay que sembrar.

“El sembrador…”: necesitamos comprender que todos somos sembradores, aun cuando no nos dediquemos a sembrar.

También necesitamos entender que la ley de la siembra y la cosecha se cumple siempre, y este es un dato muy importante a tener en cuenta en todas las áreas de nuestra vida.

Jesús Aparece en el Mar y Salva a Refugiados

Un testimonio da cuenta cómo Jesús apareció en el mar a los refugiados que cruzaron el mar y calmó la tormenta – estos sobrevivieron al peligro y luego se convirtieron.

El testimonio de Erick Schenkel, director ejecutivo del Proyecto Filme Jesús ha sorprendido a muchas personas en Europa. Dice que su misión está trabajando en el discipulado de un grupo de refugiados que afirman haber visto a Jesús en el Mar Egeo.

Impunidad vs. Justicia

El Señor ya te ha dicho, oh hombre, en qué consiste lo bueno y qué es lo que él espera de ti: que hagas justicia, que seas fiel y leal y que obedezcas humildemente a tu Dios. (Miqueas 6:8)

Ya, en el siglo VIII antes de Cristo, Miqueas tenía muy claro lo que Dios deseaba del hombre y la mujer.
Miqueas vivía en Moreset; una zona rural, ubicada a 40 km al sudeste de Jerusalén; una región de fértiles colinas, aptas para los trabajos agrícolas. El conoció y compartió los sufrimientos de los pequeños campesinos, siempre expuestos a la explotación de los que porque tienen el poder en sus manos, codician terrenos y se apoderan de ellos; codician casas, y las roban. Oprimen al hombre y a su familia, al propietario y a su herencia ( Miqueas 2:1-2).
En ese contexto; bien conocido por Miqueas antes y por nosotros hoy, se nos recuerda que es lo que Dios espera de nosotros.

¡Enséñanos a obedecerte humildemente, siendo fieles, leales y danos el valor para hacer justicia!

Jesús está enfermo

Por Harold Segura

Enonces los justos preguntarán:
“Señor, ¿Cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer? ¿O cuándo te vimos con sed, y te dimos de beber? ¿O cuándo te vimos como forastero, y te dimos alojamiento, o sin ropa, y te la dimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la carcel, y fuimos a verte?”
- Mateo 25: 37-39

Las personas que hacen estas preguntas son los justos. ¿Lo observaron? Sí, fueron ellos los que entendieron a los hambrientos, recibieron a los forasteros, les dieron ropa a los andrajosos y fueron a las cárceles para visitar a los que estaban presos.